El Pinguino Webpaper
Señor Director:
El reciente decreto de Duelo Nacional tras el fallecimiento del Sargento de Carabineros Javier Figueroa Manquemilla no es solo un gesto de cortesía protocolar. Para quienes hemos dedicado la vida al servicio público y a la seguridad, este hecho representa un punto de inflexión que la ciudadanía debe dimensionar en su justa medida.
Consultando la historia de nuestra institución y los registros de la autoridad civil, no existe precedente de que el Estado haya honrado la caída de un carabinero en acto de servicio con la máxima insignia del luto nacional. Este hito inédito es, en realidad, un acto de justicia histórica. Es el reconocimiento explícito de que el carabinero no se pertenece a sí mismo ni a su institución, sino que es la columna vertebral que sostiene la convivencia de todos los chilenos.
Desde nuestras regiones, donde el contacto entre el carabinero y el vecino es diario y directo, este respeto a la institucionalidad cobra un valor vital. No podemos aspirar a una sociedad en paz si no restauramos el valor sagrado del uniforme. El izamiento del pabellón a media asta nos recuerda que la libertad tiene un costo, y que ese costo lo pagan hombres y mujeres cuya integridad y sentido del deber son el último muro de defensa de nuestra República.
Que este duelo nacional no pase inadvertido. Que sea el inicio de un compromiso ciudadano por recuperar el respeto a nuestras instituciones, única vía para asegurar que la tranquilidad de nuestras calles y la paz de nuestros hogares vuelvan a ser una realidad.
Juan de Dios Videla Caro
Coronel (R) de Carabineros de Chile


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